Cezanne HR

Mi hijo es un artista de la gamificación

Mi hijo de cuatro años ha aprendido a montar en bici. Ahora tiene una nueva habilidad y con ello, más oportunidades… Podrá jugar con otros niños que también sepan montar en bici, podrá hacer excursiones por el campo y hacer carreras. Podrá entrenar y fortalecer músculo. Podrá enseñar a otros niños a montar en bici. Podrá presumir con los colegas y hasta hacerse el chulito delante de las niñas… Pero lo más importante de todo, es que acaba de sumar una nueva habilidad. Ha aprendido a hacer algo nuevo. Ha aprendido jugando y ha disfrutado con ello. Mi hijo es un artista de la “gamificación”. Ahora quiere aprender a patinar. Está súper-motivado.

La gamificación pretende potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros tantos valores positivos que son propios de los juegos. Llevado al terreno empresarial, se puede decir que permite convertir los objetivos empresariales tradicionales, en logros, en premios, en elementos que provocan satisfacción, por encima de la presión que implicaban las estrategias tradicionales. Para lograrlo, las recompensas desempeñan un papel extraordinario. En el caso de mi niño, para quien he de decir que, montar en bici, inicialmente no suponía ninguna actividad divertida, la recompensa ha sido cenar viendo dibujos. En el entorno laboral, tampoco son necesarias las recompensas materiales, aunque como siempre digo, si se reciben, mejor que mejor, pero un sencillo sistema de puntos, puede hacer que el trabajador genere un vínculo mayor que el que tiene con su empresa.

Y es que todos, en mayor o menor medida, somos competitivos. La competitividad es algo inherente a la propia naturaleza humana y será esta cualidad la que hará que nos esforcemos para aparecer en los primeros puestos del ranking. Este esfuerzo, una vez más, trasladado al entorno empresarial, se traducirá en un incremento de la productividad.

Sí. Quizá estemos dando demasiadas vueltas para decir que un empleado motivado, es un empleado que realiza su trabajo con más ganas, con más entusiasmo y con más ilusión por destacar. Todo ello, claro, incide en el beneficio corporativo. Sí, es cierto. Queremos trabajadores satisfechos para que aporten más a la empresa y que ésta facture más. En realidad, esa es la traducción literal. Lo digo por si alguien piensa que el interés de la empresa es única y exclusivamente que el trabajador esté contento. Y no. Lo ideal es que podamos alinear los intereses de ambos, de empresas y de trabajadores para alcanzar un equilibrio que beneficie a las dos partes.

Y ese es uno de los grandes caballos de batalla con los que debe lidiar recursos humanos, cómo hacer que sus trabajadores estén satisfechos, reconocidos y recompensados en su justa medida para que además de tener empleados rentables, compartamos nuestro tiempo profesional con personas felices.

El ser humano necesita auto-superarse tanto o más como sentirse reconocido, saber que su talento y su trabajo bien hecho están valorados de forma coherente. En este sentido, la tecnología juega un papel determinante porque sin el apoyo de soluciones de gestión adecuadas será difícil reconocer a las personas; ubicarlas en sus departamentos y atribuciones, es decir, saber quién hace qué; premiarlas si su trabajo está por encima de las exigencias requeridas; formarles si necesitan mejorar en el desempeño de alguna función; promocionarles o invitarles a buscar nuevos horizontes, según proceda; ponerles en contacto con otros trabajadores o equipos para que puedan compartir experiencias y mejorar, …

Volviendo a la gamificación y para resumir, sus grandes ventajas desde el punto de vista empresarial son que:

Mi niño ahora quiere que le diga a todo el mundo que ya sabe montar en bici solo. Quiere que le mande el vídeo que le grabé a “todos los que nos conozcan” y que le enseñe a patinar porque como “el patinete tiene ruedas, no será mucho más difícil”.  O sea que, se siente orgulloso porque ha aprendido algo nuevo, quiere compartirlo con los demás y está motivado para seguir aprendiendo otras cosas nuevas. Lo que digo, gamificado perdido.

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Cristina Del Amo

Soy periodista, empresaria, emprendedora y madre. Licenciada en Ciencias de la Información por la Univ. Complutense de Madrid y Máster en Gestión Comercial y Marketing, por la Escuela de Negocios ESIC, mi trayectoria profesional está ligada al entorno de la comunicación, la gestión empresarial y los recursos humanos.

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