¿Cómo organizas tú las vacaciones? Los cuatro tipos de «viajeros» que puedes encontrarte

Estamos a las puertas de la Semana Santa y, de ahí a las vacaciones de verano no queda nada. Los días se hacen más largos, el tiempo mejora y la necesidad de tomar días de vacaciones, inevitablemente, va in crescendo.

Así que, entre los que ya están organizando las vacaciones de verano y los que deciden en el último minuto dónde ir en Semana Santa, nos encontramos en un momento en el que la mayoría de la gente tiene en su cabeza imágenes idílicas junto al mar, las montañas o alguna hermosa ciudad que visitar.

Está claro que no todos somos iguales. Ni en gustos ni en modelos organizativos, de manera que, cuando hablamos de vacaciones, nos encontramos también con diferentes tipos de personas. Desde los que esperan hasta el último momento, hasta los que planifican con muchísimo tiempo de antelación. Pero, vayamos por partes. Nosotros hemos identificado cuatro tipo de personas que seguro que te suenan porque quizá te hayas encontrado con alguno de estos individuos a lo largo de tu carrera profesional.

El relajado

El relajado no es un gran viajero, ni un explorador, ni un excursionista; por el contrario, considera las vacaciones como un momento de relajación total, en el que dejar de lado todo el estrés acumulado durante el trabajo. Por esta razón, en sus vacaciones nunca habrá nada precipitado o agotador, sino tiempos lentos y muchas horas dedicadas al descanso. Si se va de vacaciones por una semana, tomará por lo menos 9 días de descanso, uno antes de la partida para hacer sus maletas y cerrar la casa y el otro después de regresar, para incorporarse lentamente a su rutina diaria y volver al trabajo sin un mínimo de fatiga.

El anti-desperdicio

Es exactamente lo contrario del relajado: sus vacaciones son un tour de resistencia con muchas paradas para ver tantos lugares como sea posible.  Viajes todos los días, una mochila siempre sobre su hombro y ni siquiera un segundo de descanso. Por lo general, regresa de sus vacaciones lleno de experiencias, pero más cansado que antes, y ciertamente no se permite ni un día en casa para recuperarse. Normalmente planea la salida y la llegada para estar ausente del trabajo lo menos posible: prepara la mochila la noche anterior al viaje. Incluso, si puede, se lleva la mochila o la maleta a la oficina y trabaja hasta finalizar la jornada laboral para salir de allí, corriendo al aeropuerto. ¿El regreso? Probablemente para no perder  ni un minuto, lo planeó por la noche. De modo que llegará a casa a última hora, se irá a dormir y se presentará al día siguiente de inmediato en la oficina.

El paciente

El paciente es un cuidadoso planificador: sabe que para relajarse realmente y recargar las pilas necesita un largo descanso del trabajo. Por eso, elige con mucha antelación cuándo ir de vacaciones, para organizar el trabajo, el suyo y el del resto del equipo. De forma que pueda tomarse libres al menos dos, tres o incluso cuatro semanas. Resiste durante todo el año a la tentación de un día de permiso para una excursión familiar o un largo fin de semana con amigos, para poder tomarse un descanso largo y merecido.

El mordisqueador

A diferencia del paciente, el mordisqueador necesita descansos cortos pero constantes. Después de veinte días consecutivos en el trabajo, comienza a sentir la llamada de un fin de semana junto al mar por lo que se toma el viernes y el lunes para disfrutar más y evitar el tráfico. Estudia cuidadosamente las festividades todos los años para aprovechar todos los puentes y desaparecer unos días. A veces incluso se permite una tarde libre para ir de compras o unas horas en la piscina.

¿Cómo organizarse en el trabajo?

Tomar en consideración las diferentes necesidades de tus colaboradores, tratando también de complacer a todos, no es fácil; se vuelve aún más complicado si a esto se agrega la necesidad de asegurarse de que el descanso y las vacaciones del equipo no ponen en peligro la productividad del negocio y el buen desempeño.

Una buena gestión de las vacaciones y la ausencia de  los empleados requiere de una planificación cuidadosa, una recopilación completa de datos, seguida de un análisis en profundidad.

El software de recursos humanos con funciones dedicadas a la administración de ausencias y vacaciones ayuda a simplificar y mejorar el proceso, reduciendo los errores y ahorrando tiempo.

Los días pendientes se calculan automáticamente y cada empleado puede verificar con autonomía su propia información al respecto y luego enviar las solicitudes de ausencia. Esto activa un workflow de autorización que involucra a los managers, quienes son notificados automáticamente de la solicitud. Después de verificar la cobertura de las actividades gracias al calendario compartido, pueden aprobarla o rechazarla.

Cualquier tendencia de ausencia crítica en un solo empleado o dentro de un equipo se identifica fácilmente gracias a las pantallas de resumen y a los informes completos.

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